5 CONSEJOS PARA DESCONECTAR EN VACACIONES

¿Cuál es tu objetivo principal de las vacaciones?

Muchos esperamos esta deliciosa época del año para hacer un gran viaje, descubrir nuevas ciudades y culturas, visitar a familia y amigos en el extranjero… Todos estos objetivos son legítimos y están muy bien, pero últimamente se nos olvida que uno de los principales objetivos de las vacaciones es descansar.

¿Cuántos años te has ido de vacaciones y a tu vuelta, has sentido que estabas más cansado que cuando te fuiste? Cada vez es más común el “necesito unas vacaciones de las vacaciones”.

Según la III Encuesta Adecco sobre Desconectar del Trabajo en Vacaciones, el 39,3% de los trabajadores no consigue desconectar del trabajo durante sus vacaciones. Seguir pendiente de los mails y las llamadas de trabajo, encendiendo diariamente el ordenador y el móvil de empresa, es un error que cometemos un elevado porcentaje de empleados y que nos impide desconectar de verdad.

Existen otros factores que también contribuyen a que, cada vez más, nuestros teóricos días de descanso y desconexión acaben por generarnos más estrés durante nuestras vacaciones, así como el llamado estrés postvacacional una vez finalizadas éstas. Entre éstos están los conflictos y discusiones familiares, la obsesión por compartir nuestros viajes en las redes sociales, tener elevadas expectativas sobre nuestras vacaciones, etc.

 

Aquí te dejo 5 CONSEJOS PARA QUE ESTE VERANO PUEDAS DESCONECTAR DURANTE TUS VACACIONES gracias a los cuales, podrás identificar fácilmente aquellos estresores que amenazan tu descanso, y ponerles el remedio adecuado para conseguir la desconexión que mereces.

 

 

1. MÓVIL Y ORDENADOR DE EMPRESA

Trata de usar tus vacaciones para desconectar de verdad de tus asuntos laborales. ¿Qué sentido tiene que te cojas vacaciones, si en realidad no dejas de atender a llamadas, correos y asuntos de trabajo durante las mismas?

Es importante que trates de cerrar todos los temas que tengas abiertos antes de irte de vacaciones, para que nada pueda interrumpir tu descanso.

Igualmente, antes de ausentarte, notifica a todos tus clientes y proveedores que estarás fuera durante ese período, y delega en alguien de tu equipo quien tome las riendas de las tareas o urgencias que puedan aparecer mientras estés fuera.

Si para tu propia tranquilidad eres de los que necesita ir limpiando correos, defínete un día a la semana, quizá el viernes, para revisar tu bandeja de entrada y limpiar o delegar correos; pero que esta tarea no se convierta en un hábito diario a lo largo de tus vacaciones.

Finalmente, te aconsejo desactivar todas las notificaciones de mails y whatsapp de tu móvil de empresa, de manera que solamente puedan entrarte aquellas llamadas verdaderamente urgentes.

Haz el esfuerzo de desconectar de verdad, tú lo mereces y tu familia te lo agradecerá.

 

 

 2. VIAJES Y DESCANSO

Cuando hemos invertido tiempo y dinero para visitar un país o ciudad nuevos, es lógico que queramos amortizar el viaje tratando de verlo todo.

Sin embargo, debemos ser realistas con el tiempo del que disponemos y tratar de adaptarnos a ello. Si visitarlo todo implica tener que acudir a los sitios con prisas, dejándonos margen a penas para hacer la foto de rigor y ponernos en marcha de nuevo, poco tiempo nos quedará para disfrutar de verdad del nuevo entorno.

Olvídate de la falsa creencia de que, si no lo ves todo no estás amortizando tus vacaciones. Cuando visitamos una ciudad estresados a golpe de pito, puede que alcances a ver todos los puntos de interés de la ciudad, pero a largo plazo sólo lo recordarás gracias a las fotos que te hiciste. Lo que realmente se nos va a quedar grabado en nuestra retina van a ser las experiencias que habremos vivido durante el viaje y en las que ha habido cierta carga emocional.

Así que, si vas de viaje, recuerda planificar con antelación tu agenda para poder visitar de forma realista los diferentes lugares, sin prisas ni estrés y, sobretodo, no olvides añadir en dicha agenda el “tiempo para descansar” ni, por supuesto, el “tiempo para improvisar. Casi siempre, los mejores recuerdos que tenemos de un viaje, se reducen a aquellos momentos o situaciones inesperadas en las que nos vimos obligados a improvisar.

 

 

3. ALTAS EXPECTATIVAS

Después de un año duro de trabajo y del último mes que parecía no terminar nunca, por fin llegan las esperadas vacaciones. Es lógico generarnos expectativas e ilusiones acerca de nuestras vacaciones, pero cuidado con idealizarlas demasiado. Te lo contaba ya el año pasado en “Cómo evitar la frustración y el estrés vacacional”.

Pasamos tantas horas organizando nuestras vacaciones que, a la hora de la verdad, puede parecernos que ya conocíamos el lugar e incluso en directo puede desilusionarnos. Mi consejo es que no te dejes llevar demasiado por las imágenes o vídeos que puedas ver en internet o en fotos ajenas. Déjate sorprender directamente por la realidad y eso sólo lo conseguirás si dejas de encumbrar un lugar en el que todavía no has estado. Espérate a verlo y valorarlo con tus propios ojos.

Asimismo, tómate con cierta prudencia las opiniones de amigos y familiares con respecto a los lugares y tiempos de vacaciones. En mi luna de miel, por ejemplo, me dejé llevar demasiado por los consejos de amigos quienes me recomendaban pocos días en Maldivas “porque no hay nada que hacer y te acabas aburriendo”. Por eso decidimos quedarnos tan sólo tres días y os aseguro que me supieron a bien poco… Tomé la decisión basándome en gustos y opiniones ajenas, mientras que, si hubiera sido por mi propio criterio (algo que confirmé una vez ahí), habría podido quedarme en esa isla por un mes entero. La elección del tiempo y del lugar en el que pasarás tus vacaciones debe ser sólo tuya (y de tu acompañante, claro). 

Por último, mira de no idealizar tus días de descanso y deja la puerta abierta a imprevistos o momentos menos agradables. Las altas expectativas que generas en tu mente con imágenes de ensueño, momentos ideales y vacaciones perfectas, podrían generarte más estrés por tener que “forzarte” a pasarlo igual de bien que en tus imágenes mentales.

 

 

4. REDES SOCIALES

Estar pendiente del móvil debido a nuestra dependencia a las redes sociales es otra de las causas que nos impiden desconectar y, aunque no lo creas, nos genera estrés durante nuestras vacaciones.

A muchos nos gusta compartir con nuestros amigos y conocidos aquellos momentos especiales de nuestras vacaciones, lo malo es que mientras estamos pendientes de hacer la foto, del postureo y de los hastags, desconectamos del presente y se nos olvida vivir con conciencia la experiencia real.

Del mismo modo que compartimos fotos compulsivamente, también las consumimos. Nos gusta cotillear qué hacen los demás y eso no es malo siempre y cuando no nos afecte negativamente. Como Coach, conozco muchas personas quienes, por culpa del uso de las redes sociales, sobrevaloran las vacaciones y vidas ajenas hasta el punto de menospreciar su propia suerte y llegan a sentir ansiedad, insatisfacción personal y baja autoestima.

Por ello, te aconsejo auto-gestionar bien el tiempo que dedicas a las redes sociales durante tus vacaciones. Como, por ejemplo: reduce el tiempo que pasas en ellas y márcate un espacio de tiempo concreto al día para revisarlas, evitando caer en el vicio de entrar por inercia. Si hace falta, incluso olvídate temporalmente y entra pasados unos días.

Finalmente, trata de poner el foco de tu atención en disfrutar del presente, de cada instante, y valora tus vacaciones por tu propia experiencia y no según el número de likes que sumen tus fotos.

 

 

5. CONVIVIR EN VACACIONES

En nuestros día a día no estamos acostumbrados a pasar demasiadas horas con la familia (hijos, pareja, suegros, padres…), por eso no es de extrañar que durante las vacaciones puedan surgir más roces conflictos o discusiones con aquellos que estás conviviendo.

Cuanto más tiempo pasamos juntos, más oportunidades de discutir tenemos, pero a la vez, también son más opciones para unirnos y poder disfrutar de tiempo de calidad juntos.

Por eso te animo a que, durante estos días de vacaciones, sigas apostando por muchas dosis de comunicación con tu familia; por trabajar tu empatía y tu paciencia; por tratar de gestionar bien vuestro tiempo de estar todos juntos, así como aquellos momentos en los que necesites tranquilidad y soledad.

Recuerda que las vacaciones sirven para desconectar y descansar, así que no te agobies por nimiedades. Si tienes que rebajar el nivel de exigencia contigo y con los tuyos durante estas vacaciones, hazlo; se trata de que todos os sintáis a gusto y podáis desconectar de las obligaciones, dinámica y tensiones del resto del año.

 

 

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Anna Llebaria

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