Claves que no te puedes perder para vencer el bajón anímico

¿Tienes días en los que estás de bajón? ¿Algunas veces te sientes flojo de ánimos, apagado? No eres el único, todos tenemos días en los que nuestro estado de ánimo está por los suelos. Hay veces en las que somos conscientes de cuál ha sido el desencadenante y otras, en cambio, en las que ni siquiera sabemos por qué nos sentimos así, pero incluso el hecho de desconocer el origen de nuestro malestar, puede incrementar nuestra frustración o angustia.

A veces preguntarnos el desencadenante puede sernos útil, ya que podemos entender qué situación o persona son una amenaza para nosotros, de forma que podremos detectar patrones que en el futuro sabremos gestionarlos con mayor éxito.

Sin embargo, mi consejo es que no te obsesiones con entender y buscar los por qués, y que aprendas a gestionar los momentos de bajón. Por ello te recomiendo que releas “Gestiona de manera eficaz tus emociones” donde te cuento con todo detalle de qué forma puedes conseguirlo con éxito. Recuerda que no se trata de intentar estar feliz a todas horas ni de tratar de ocultar los malos momentos. Al contrario, somos montañas rusas y necesitamos pasar por los diferentes estados de ánimo, tanto los “positivos” como los “negativos”.

Para mí, lo importante es que sepas gestionar esos momentos de bajón y para ello es imprescindible es que te hagas responsable de todo aquello que te sucede. Si cada vez que estás de bajón buscas responsables y culpables externos, en determinados acontecimientos o personas, no te estás haciendo responsable de tu situación y te encallarás en la queja y el victimismo. Eso te inmoviliza y te impide mejorar tu situación anclándote a ese bajón por mucho más tiempo.

 

 

Te pongo un claro ejemplo: si llegas tarde a una reunión que tenías a las 9h de la mañana porque las carreteras estaban bloqueada debido a un accidente que ha generado largas retenciones, tienes dos opciones. O bien buscas responsables externos, culpando al tráfico de tu mala suerte y te pasas el día enfadada y rechistando, haciendo que arruine no sólo tu reunión, si no tu día entero; o bien reconoces que con tus quejas y dándole vueltas una y otra vez a lo mismo no conseguirás mejorar la situación, por lo que te responsabilizas gestionando el enfado y decidiendo cómo quieres sentirte por el resto del día.

Tanto si tu bajón de ánimo viene dado por un acontecimiento concreto, como si no, debes aprender a tomar las riendas de la situación yno paralizarte. Hazte responsable.

Reconoce tus emociones, reconoce las sensaciones físicas, atiéndelas, escúchalas y no luches contra lo que te está sucediendo. Sólo atendiendo debidamente tu estado emocional entenderás que, del mismo modo que has experimentado un bajón, éste desaparece.

Igualmente, quiero compartir contigo algunos consejos que te pueden venir bien a la hora de atender con mayor éxito tus momentos de flaqueza y bajón:

 

 

  • Usa tu respiración para relajar mente y cuerpo. Cada vez que inspires, siente esas emociones recorriendo tu cuerpo, y con la expiración, visualiza como parte del dolor y del malestar sale poco a poco junto el aire que expulsas, dejando en tu interior una sensación de paz y bienestar.

 

  • Revisa tus pensamientos y date cuenta que con ellos puedes estar reavivando inconscientemente tu malestar. Deja de retroalimentar tu bajón con pensamientos que te anclan a él.

 

  • Haciendo ejercicio e incluso cambiando tu postura corporal mejorarás tu actitud, dado que estarás enviando una señal a tu cerebro de bienestar, a la vez que generarás hormonas de la felicidad que te ayudarán a salir más rápido del bajón.

 

  • Sírvete de aquellas actividades que sabes que te animan en los malos momentos, como tomarte un baño relajante, o escuchar tu música favorita; pero ten cuidado de no caer en conductas que conlleven consecuencias negativas o sean autodestructivas… Por ejemplo, comer podría animarte aportándote placer momentáneo, pero igual que el fumar, tomar alcohol o drogas, se trata de una conducta autodestructiva, que puede tener efectos muy negativos sobre tu salud (recuerda lo que comentábamos en ¿Puede el Coaching ayudarte a Adelgazar?”)

 

  • Mi último consejo es que pidas ayuda. Hablar de tus emociones no tiene por qué darte miedo ni vergüenza. Las personas que te quieren de tu alrededor seguro que estarán dispuestas a escucharte y a ayudarte. Igualmente, acudir a un profesional que te ayude a gestionar esos momentos de bajón tampoco tiene que darte vergüenza, estamos para ayudar y no para juzgar, es nuestro trabajo y, por lo menos a mí, ¡me encanta! 😊

 

 

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Anna Llebaria

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