TE PROMETO QUE VOY A CAMBIAR (LIDERAR EL CAMBIO PART.I)

A partir de mañana empiezo a comer sano. El lunes empiezo el gimnasio. El mes que viene dejo el tabaco. Este año me apunto a clases de inglés. Te prometo que voy a cambiar.

¿Cuántas promesas de cambio llevas incumplidas? ¿Cuántas decepciones te ha causado a ti mismo y a los que te rodean?

 

Pero, ¿Por qué cuesta tanto liderar el cambio?

Nuestro cerebro tiene una parte racional y otra emocional. El Psicólogo Jonathan Haidt creó una analogía para describir estos dos sistemas:

La parte racional es como un jinete, es la razón, al pensamiento analítico y reflexivo. La parte emocional es como un elefante, que representa la emoción, la intuición, los sentimientos.

Para conseguir lograr resultados y hacer cambios en nuestra vida, es necesario que el jinete conozca bien su destino. Sin dirección jamás conseguiremos llegar a ningún puerto. Es por ello que debemos trabajar la claridad, para descubrir qué queremos conseguir y dónde queremos llegar.

El jinete deberá pues reflexionar, analizar, planificar y definir muy bien sus metas para conocer el camino que debe seguir. Sin rumbo lo único que podemos conseguir es seguir metidos en la rueda del hámster, aumentando nuestra frustración y malestar.

Sin embargo, el jinete solo no es capaz de conseguir el cambio y obtener resultados si no es gracias a la fuerza y motivación del elefante, que es quien le conducirá a su destino.

Si jinete y elefante van en direcciones opuestas, aparece el conflicto, surgen las dudas y los miedos, la frustración y la ansiedad.

Nuestra parte emocional necesita ser alimentada de motivación ya que con sólo una explicación racional del jinete, el elefante no será capaz de arrancar y pasar a la acción.

Te voy a poner algún ejemplo para que lo entiendas mejor:

Tu razón te dice que debes levantarte temprano para ir al gimnasio antes de empezar tu jornada laboral. Te planificas perfectamente el horario del día, te pones el despertador a las 6am de la mañana y sabes que eso es lo que te conviene para sentirte a gusto contigo mismo.

Sin embargo, cuando suena la alarma, estás profundamente dormido, con lo a gusto que se está calentito entre las sábanas en tu cama, te da una enorme pereza ir a estas horas al gimnasio….

El jinete dice “levántate”. El elefante se niega a salir de la cama. Razón vs Emoción.

Aunque el jinete tiene muy claros cuáles son sus objetivos: cuidarse, hacer ejercicio, llevar una vida sana, sentirse a gusto con uno mismo…, en este caso ¡está fallando la motivación del elefante!

Si quieres aplicar cambios en tu vida y conseguir nuevos resultados, no es suficiente con prometerte cambios. Del dicho al hecho hay un trecho. Debes pasar a la acción. Y para ello ¡deberás motivar a tu elefante!

Y eso, amigo mío, requiere esfuerzo, requiere salir de tu zona de confort, requiere fuerza de voluntad, persistencia, sacrificio y renuncia.

Los milagros no existen, así que si quieres algo tendrás que poner de acuerdo a tu jinete y a tu elefante. Ambos deberán acordar ir en la misma dirección y ambos deberán trabajar duro para conseguir el cambio.

Anna Llebaria

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