DOS PASOS PARA REPROGRAMAR LA VOZ DE TU CONCIENCIA

¿Recuerdas a Pepito Grillo? ¿Ese personaje carismático de la película de Walt Disney que representa la voz de la conciencia de Pinocho?

Todos tenemos a ese Pepito Grillo, la voz de nuestra conciencia, dentro nuestro que nos va enviando mensajes constantemente como un policía, permanentemente controlando qué haces, qué dices, cómo interactúas, cuáles son tus logros…

Si has hecho sesiones de Coaching Personal conmigo, o has asistido a alguno de mis talleres o charlas de salud y bienestar emocional en empresa, recordarás que suelo referirme a la voz de tu conciencia como un “mini yo” que está dentro de tu cerebro parloteando sin cesar. A muchos os hace gracia cuando uso esta expresión, pero realmente la metáfora funciona muy bien para que entiendas bien este concepto.

Yo me imagino a mi “mini yo” como mi versión en pequeñito, una mini Anna dentro de mi cabeza, representando mi versión más repelente, con gafitas tipo Srta. Rottenmeier, con cara de pocos amigos, y analizando una por una todas mis palabras, gestos y conductas para, frente al mínimo fallo, recriminármelo sin contemplaciones.

 

 

Esta “mini Stra. Anna Rottenmeier”, al igual que la versión de tu propio “mini yo”, es muy perfeccionista, demasiado perfeccionista… Se detiene a juzgarte, a censurarte ya criticarte el más mínimo error. No se le pasa ni una, y saca todo su arsenal para reprocharte lo mal que has actuado, lo ridícula que eres, o la tontería que acabas de decir… Date cuenta de que tu “mini yo” está permanentemente presionándote para que seas perfecto y, frente al mínimo error, saca todo su arsenal para criticarte. En pocas ocasiones te felicita por los logros que has obtenido ni te reconoce las cosas bien hechas, puesto que pone toda su energía a detectar tus fallos e imperfecciones.

Al final del día, esa vocecita dentro de tu mente puede acabar por agotarte, por dejarte sin energía, y te lleva a sentirte completamente frustrado porque parece que, a lo largo de tu jornada, ¡lo hayas hecho todo mal!

Ahora imagina si estas críticas se repiten no solamente a lo largo de una jornada, si no día tras día, durante toda tu vida… ¡Date cuenta del exceso de tensión y de frustración que acumulamos a lo largo de nuestra vida!

 

CÓMO REPROGRAMAR TU “MINI YO”

Como suelo decir en mis sesiones de Coaching, tenemos que aprender a escuchar nuestra voz de la conciencia para reprogramarla.

El primer paso que tienes que hacer es tomar conciencia de tu “mini yo”. Debes aprender a escucharlo para identificar cuál es su mensaje, qué te dice esa vocecita y cuándo aparece. Para ello, puedes usar la metáfora que yo uso: imagínate en tu versión más perfeccionista y crítica. ¿Cómo vas vestido? ¿Cómo vas peinado? ¿Cómo es tu forma de hablar? Pon cara y forma a tu Pepito Grillo, incluso ponle nombre (en mi caso es la“Stra. Anna Rottenmeier”), así te ayudará a convertir lo abstracto en algo más concreto que te facilitará identificar cuándo aparece y qué dice.

 

 

El segundo paso es que te des cuenta de que esta conciencia no tiene vida propia… En realidad, ese “mini yo” ¡eres tú mismo! Esta mini versión de ti mismo que está dentro de ti, no es ni más que menos que tú mismo, lo que en la práctica significa que sólo tú tienes el poder de cambiar los mensajes que emite. Sólo tú puedes conseguir borrar sus mensajes negativos y sustituirlos por mensajes positivos, que refuercen tu conducta y que te sirvan para mejorar como persona sin tener que machacarte constantemente.

Si piensas que en determinado momento la crítica puede ayudarte a ponerte retos, a ser más ambicioso y a mejorar, hazlo, pero que sea para hacerte una crítica constructiva en la que haya un reconocimiento y una felicitación por lo que has hecho bien y, seguidamente, puedas analizar los errores para no volver a cometerlos de nuevo.

Si sigues estos dos sencillos pasos, aprenderás a escuchar y a reprogramar la voz de tu conciencia. Sólo así lograrás erradicar el exceso de tensión, perfeccionismo y críticas autodestructivas de tu vida.

Anna Llebaria

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