LO QUE NO TE CONTARON SOBRE EL EMBARAZO: PARTE 2

Los grandes cambios que experimenté durante los primeros cuatro meses de mi embarazo gemelar -puedes leer la primera parte aquí – me llevaron a sentir un cúmulo de emociones negativas que se juntaron al malestar físico. Te lo sigo contando:

 

SOLEDAD E INCOMPRENSIÓN

Mientras tú te ves obligada a renunciar a hábitos, amigas y hobbies para tener que quedarte tumbada en el sofá asqueada y angustiada, rezando para que esa montaña rusa frene y merme un poco el malestar, el resto del mundo sigue con su vida, y eso te lleva a sufrir muchos momentos de soledad.

En mi caso, cuando más incomprendida me sentí fue cuando decidí expresarle a mi marido mi visión acerca de este tema. Le dije que no me parecía justo que las mujeres, por el mero hecho de ser las que gestamos, tengamos que ser la parte de la pareja que se ve obligada a asumir sola la RENUNCIA. ¿Acaso la decisión de ser padres no es MUTUA Y CONSENSUADA? ¿Acaso los bebés en el interior de la tripa no son de los dos?

 

 

¿Por qué motivo debemos las mujeres cargar solas la responsabilidad de evitar exponernos a ciertos ambientes o lugares para proteger al feto (de los dos) mientras la pareja puede seguir con normalidad su vida social?

Hay algo evidente, y es que ellos no pueden experimentar el malestar físico que nosotras sufrimos, y tampoco pueden gestar; pero chicas, esto no debe servir de excusa para justificar que tengamos que renunciar solas.

Entiendo que habrá opiniones dispares acerca de este tema. Alguna me ha confesado: “no me importa que mi pareja se vaya con sus amigos a ver el fútbol, a hacer copas, de fiesta, o incluso que acuda solo a una boda que teníamos; yo me quedo sola en casa, total él no puede hacer nada para mejorar mi malestar…” Pues no estoy nada de acuerdo con este pensamiento… Para mí ellos sí pueden hacer, y mucho, para ayudarnos a sentirnos mejor en estos duros momentos:

Pueden paliar nuestro malestar físico y emocional gracias a su APOYO MORAL Y EMOCIONAL, con su presencia, tranquilizándonos, cogiéndonos de la mano, acariciándonos, hablándonos… simplemente cumpliendo con su obligación como futuros padres: ESTAR.

Además, para mí se trata de un tema de RESPONSABILIDAD COMPARTIDA. Los padres del feto sois los dos, no solamente la mujer embarazada. Tú le proporcionarás tu sangre, tus nutrientes, tu útero, tu protección, tu todo… y tu pareja tiene el deber de permanecer a vuestro lado también durante estos 9 meses, tiene el deber de asumir, igual que tú, las CONSECUENCIAS que comporta la paternidad desde el minuto uno, lo que incluye asumir también las consecuencias del embarazo, entre ellas, la RENUNCIA. Renunciar a lo mismo que tú te ves obligada a renunciar.

Entiendo que no todos compartiréis esta postura conmigo, pero para mí era importante que mi pareja, con quien habíamos consensuado muchas cosas antes de apostar por la paternidad, sí lo comprendiera y pudiéramos compartir, ya durante el embarazo, la responsabilidad de la decisión de ser padres.

 

 

Por eso siempre os insisto tanto en mis sesiones de coaching en lo importante que es la comunicación en las relaciones de pareja que, además, en momentos de gestión emocional delicados como durante el embarazo y la paternidad, es imprescindible tenerlo muy bien trabajado. Gracias a esta comunicación y entendimiento, he podido mejorar estos sentimientos de incomprensión y soledad que experimenté.

 

CULPA

Recibir felicitaciones por todos lados con frases del tipo “disfrútalo mucho”, “estar embarazada es precioso”, “es un momento único y maravilloso”, y pensar por dentro: “no me jodas, ¡no me gusta nada estar embarazada!”.

Bueno, pensarlo por dentro y expresarlo por fuera, porque a menudo no podía esconder mi verdadera opinión acerca de mi experiencia en esas primeras 17 semanas de embarazo:“¡Esto es un horror! ¿Disfrutar? ¿Qué hay que disfrutar exactamente…?”.

Es ahí donde aparece la culpa. Pensar e incluso afirmar en voz alta que no me gustaba estar embarazada me removía por dentro y me hacía sentir la primera mujer embarazada del planeta que odiaba estarlo“¿Oirán esto mis bebés? ¿se sentirán poco deseados y queridos? ¿el Karma me lo hará pagar? ¿Qué pensarán mis amigas, mi familia y mi propio marido de mi?”

Por más que trataba de convencerme de que el embarazo es algo maravilloso, de que no debía mostrarme desagradecida ya que tenía la suerte de experimentar la maternidad, cuando muchas mujeres por desgracia no pueden, no conseguía encontrarle la parte positiva a esos malos momentos, y la culpa fue difícil de gestionar.

La buena noticia para las embarazadas y futuras mamis que sé que me estáis leyendo, es que la mayoría de las mujeres empezamos a remontar a partir del segundo trimestre, y estas sensaciones y emociones negativas van menguando… En mi caso, ahora que me encuentro en la semana 22, y aunque sigo sin poder decir que el embarazo es algo con lo que yo esté disfrutando (sinceramente, yo con lo que disfruto de verdad es viajando o con una cena romántica con mi marido…),por lo menos a estas alturas el embarazo ya no me resulta algo tan horroroso.

 

 

CRISIS DE IDENTIDAD Y MIEDO

Con todo lo que os he contado en este post y en su primera parte, ya veis que “me crecían los enanos…”. Mi vida había cambiado completamente afectando directamente a mi salud, mi faceta laboral, social, mi físico, mi ocio, mi alegría y mi bienestar… En definitiva, a mi IDENTIDAD. Por eso os hablo de una pequeña crisis de identidad.

Date cuenta de que, de un mes para otro, ya no te cabe ninguna pieza de ropa de tu armario, vas a comprarte ropa nueva y ya no puedes quedarte nada de lo que meses atrás te hubiera quedado ideal, dejas de reconocer tu cuerpo en el espejo, y no te identificas como eras antes en muchísimos otros aspectos… Vamos, que tu vida y tú habéis cambiado; y que TÚ, ES COMO SI YA NO FUERAS TÚ…

Por eso aparece el miedo: “Dios mío, ¿será así por siempre más? ¿en algún momento recuperaré la persona que fui? Si esto es así ahora, ¿empeorará cuando nazcan los bebés? ¿me compensará mi nueva vida? ¿echaré de menos la persona que fui?”

Muchas son las dudas que se te plantean y, en parte, este miedo es fruto del cúmulo de sensaciones y emociones negativas que estás experimentando durante este horribilis primer trimestre… Insisto, la cosa mejora a partir del segundo trimestre, y parece que tu organismo, tus hormonas y tu mente se van habituando a todo ello, despejando en cierto modo estas dudas y miedos… O quizá ¡es que no te queda otra!😏

 

 

RECOMENDACIONES Y AGRADECIMIENTO

Por mi propia experiencia, a todas las futuras mamis que me estáis leyendo, os recomiendo que no os calléis. Compartir con vuestra pareja, familiares, amigos de confianza e incluso con un profesional vuestras dudas, miedos, “locuras”, malestar, soledad… No tenéis por qué pasar por esto solas.

En este tiempo me he dado cuenta de que yo no era la única mujer que estaba pasando por todo esto y, aunque hay mujeres a mi alrededor que me miran como si fuera un bicho raro, también me he encontrado con muchas otras que me han ayudado muchísimo con sus consejos, su comprensión y compartiendo conmigo su propia experiencia.

Por eso, no dudéis en pedir AYUDA. No tengáis miedo a ser juzgadas por otras mujeres o personas debido a vuestros pensamientos u opiniones diferentes acerca del embarazo. No hay un embarazo igual para todas las mujeres, ni una verdad Universal.

Sé tú misma, expresa tu verdad y rodéate de aquellas personas que realmente te puedan dar apoyo y ayuda. Intenta no hablar de ello o aléjate de aquellas que te juzguen y te hagan sentir mal con sus comentarios.

Aprovecho estas últimas líneas para dar las gracias a todas las personas que me habéis brindado apoyo con vuestra escucha, comprensión, vuestras palabras, vuestros consejos, mensajes, experiencia y, sobretodo, por no haberme juzgado. De todo corazón, GRACIAS.

Anna Llebaria

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