PARA LOGRAR OBJETIVOS NECESITAS ¿DISCIPLINA O MOTIVACIÓN?

Esta semana tuve una interesante conversación con un amigo con quien argumentábamos qué se necesita para lograr objetivos: ¿disciplina o motivación?

-“A menudo, no te sientes con ánimos de hacer algo, pero lo haces igualmente gracias a la disciplina” defendía él, sugiriendo que la disciplina es lo realmente necesario para alcanzar tus metas.

-“De acuerdo, pero cuando haces algo es porque tienes un verdadero deseo de conseguir un resultado, y eso responde a la motivación” añadí yo, apostando porque sin motivación, tampoco sería posible lograr objetivos.

 

Después de algunos minutos de debate, ambos nos dimos cuenta de que, en realidad, los dos estábamos en lo cierto.

 

 

A raíz de esta conversación con mi amigo, me he empapado todavía más acerca de la diferencia entre disciplina y motivación. Existen teorías variopintas. He leído artículos que afirman que uno no necesita de motivación alguna si tiene disciplina. Otros artículos estipulan, contrariamente, que la motivación es lo único imprescindible para pasar a la acción…

Para mí, este debate es como el eterno dilema de ¿qué fue primero, el huevo o la gallina?

¿Recuerdas el post que publiqué hace ya unos meses sobre “Liderar el cambio”? En ese artículo te explicaba la metáfora del Jinete y el Elefante. El Jinete representa nuestra parte racional, analítica, que en este caso respondería a las rutinas y hábitos, esto es, a la disciplina. El Elefante representa nuestra parte emocional, nuestros deseos, intenciones y sentimientos. Como te contaba en ese post, para obtener resultados necesitamos tanto de la parte racional como la emocional, ya que, si al elefante no le da la gana caminar, ¡no avanzaremos!

 

 

DOS CARAS DE UNA MISMA MONEDA

Habrá días en los que estarás súper enérgico, con ganas de darlo todo y no te costará nada pasar a la acción. Esos días en los que estás hipermotivado, no necesitarás disciplina para desarrollar cualquier tarea.  Pero todos somos conscientes de que no todos los días uno está así de motivado, por lo que el papel de la disciplina se torna fundamental. Así pues, podemos afirmar que la motivación requiere de disciplina.

Sin embargo, por más disciplinado que seas, si detrás de esas rutinas, orden y planificación, no existe un verdadero deseo, una poderosa razón, te costará horrores ponerte en marcha. En otras palabras, la disciplina también requiere de motivación.

 

 

De pequeña mis padres me apuntaron a piano. Yo quería bailar, pero me apuntaron a piano… Dos tardes a la semana, al salir de la escuela, mi madre me llevaba a casa de una profesora que me enseñaba solfeo y a tocar el piano. Mi motivación para tocar el piano era nula, no tenía ningún deseo de aprender a tocar ese instrumento. Iba totalmente desmotivada a las clases, incluso con un nudo en la garganta. Había disciplina, sí, más que nada porque me la marcaban mis padres llevándome ellos mismos a las clases; pero yo no tenía un verdadero deseo de aprender. Al cabo de dos años conseguí tocar algunas canciones (de memoria aprendí qué teclas debía tocar sobre el teclado), pero jamás aprendí a leer una partitura. Y un año más tarde, cuando ya dejé de acudir a las clases, olvidé completamente todo, incluso las pocas canciones que había aprendido a tocar de memoria. Hoy, no tengo ni idea de tocar el piano.

En este caso, había disciplina, pero faltaba el deseo de aprender a tocar, es decir, falló la motivación, por ello no hubo resultados.

 

Sin embargo, hay muchos otros ejemplos en los que uno tiene un deseo muy potente de conseguir algo, pero ese deseo se ve enturbiado por el estado de ánimo o por las circunstancias presentes (por deseos hedonistas, como yo los llamo). El claro ejemplo es el del gimnasio: tienes el gran deseo de ponerte en forma, pero en el día a día, vence el deseo de lanzarte sobre el sofá y no hacer nada al llegar del trabajo. En estos casos, la disciplina juega un papel esencial.

 

 

PARA CONSEGUIR OBJETIVOS, NECESITAMOS TANTO DISCIPLINA COMO MOTIVACIÓN

Coincidiendo con muchas de vuestras respuestas que me habéis escrito en Instagram (por cierto, me encantan vuestros comentarios, no dejéis de hacerlo, siempre aprendo mucho de vosotros y os lo agradezco muchísimo), para lograr objetivos son necesarias tanto la motivación como la disciplina, son dos caras de una misma moneda y ambas son imprescindibles para lograr tus objetivos.

Pero esta es mi opinión, claro. Sigue siendo el eterno dilema y siempre podrá ser un interesante tema de conversación con amigos 😉

 

Anna Llebaria

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