QUIERO SER HOMBRE

Qué mejor día que el 8 de Marzo, día internacional de la mujer, para confesaros uno de mis mayores secretos: en numerosas ocasiones he deseado ser hombre.

Que ¿por qué? Porque yo no soy simpática, ni buena persona, ni inteligente, ni buena profesional, ni buena amiga, ni buena estudiante, no tengo un trato agradable, ni puedo aportar valor a las empresas.

Aprobé la carrera de Derecho con buenas notas porque era guapa. Me contrató una de las mejores firmas de abogados del mundo porque era sexy. Me invitaban a las fiestas porque estaba buena. Cada conversación que he tenido con un chico, es porque quería ligar conmigo. Los clientes me contactan porque soy atractiva

He tenido que oír estos comentarios machistas durante toda mi vida. Esto me convierte en mero objeto sexual, en una persona cuyo valor radica en un físico y por el hecho de ser mujer. Lo que más me duele es que he llegado a normalizar estos comentarios porque llevo treinta y tres años de mi vida soportándolos. Me pregunto qué deben tener que oír y aguantar las chicas realmente guapas y con físico espectacular.

El deseo de querer ser hombre apareció como reacción de una adolescente frente a este tipo de comentarios. Siempre pensé que, si hubiera nacido chico, hubiesen valorado mi esfuerzo y mi profesionalidad. Mi éxito se debería a mi inteligencia y a mi trabajo bien hecho, no a mi físico. Podría mantener una conversación tranquilamente con cualquier persona del sexo opuesto, sin sentirme culpable ni criticada.

Ser chico me parecía una gran ventaja. Les envidiaba. Quería ser hombre.

A medida que fui creciendo, esas diferencias se agravaron. Las oportunidades laborales no son las mismas entre hombres y mujeres, el desarrollo profesional desde luego que tampoco lo es. La expectativa de promoción laboral y salarial por parte de los hombres de mi alrededor es espectacular; en cambio, de las mujeres tampoco se espera tanto, porque, claro, somos mujeres.

Y qué decir de la paternidad y maternidad. Yo no soy madre, así que no quiero ensañarme en este tema sin haberlo experimentado en mi propia piel; pero mis argumentos no están exentos de fundamento. Son muchas las mujeres que han confiado en mí, clientas que me han confesado en nuestras sesiones de Coaching Personal, que se han sentido bloqueadas personal y profesionalmente, dejando en un segundo plano su carrera profesional y su propio bienestar, dejando de atender sus prioridades, precisamente a partir del momento en que fueron madres. No conozco ningún padre con este conflicto.

Deseé ser hombre porque hagan lo que hagan, digan lo que digan, piensen como piensen, ellos siempre están exentos de culpa, exentos de vergüenza. A un hombre nadie le juzgará por decir o hacer cosas que, de provenir de una mujer, serían imperdonables o del todo criticables. Y todavía me aborrece más cuando esa crítica viene por parte de otra mujer.

Así que mujeres del mundo, empecemos a darnos cuenta de que “juntas somos más”. Empecemos a cooperar, dejemos de competir de una vez por todas las unas contra las otras, apoyémonos para ser más fuertes, juntas. Dejad de traicionaros entre vosotras, no seáis malas, ya me entendéis.

En pleno año 2018, todavía hay una gran desigualdad entre hombres y mujeres. Hoy, día internacional de la mujer, me parece increíble que todavía tengamos que estar luchando por lo que otras mujeres empezaron a luchar en 1857.

Pero ¿sabéis qué? Después de treinta y tres años deseando ser hombre, puedo decir que mi deseo ha cambiado. Ya no quiero ser hombre. Lo que verdaderamente deseo, es que podamos dejar de luchar por la igualdad; porque la igualdad entre hombres y mujeres debe ser un hecho.

Y deseo que, si alguna vez soy madre de una niña, ni se le tenga que pasar por la cabeza que quiere ser hombre, porque ello significará que por fin viviremos en una sociedad igualitaria, donde el género no marcará diferencias ni de trato ni de oportunidades, ni de violencias.

Mujeres del mundo, hagamos historia.

Anna Llebaria

Comments:

  • Xavi Vila

    marzo 8, 2018 at 8:59 am

    Bravo Anna, molt emotiu i és la crua realitat!! Ànims i força per tirar endavant tots aquests drets i aquestes injustícies. Amb l’esforç de tots homes i dones ho conseguirem!

  • Olga

    marzo 8, 2018 at 9:47 am

    Quanta raó Anna. Com a dona,mare, pare, amiga i treballadora em sento molts cops encara en inferioritat de condicions respecte a l home.
    Tant de bó aconseguim s ens reconegui d una vegada i ens donin les mateixes oportunitats i reconeixements …
    Feliç dia de la dona treballadora !!!

  • Joaquin

    agosto 23, 2019 at 2:28 pm

    Si te hubiera tocado ser hombre NO TE QUEJARÍAS POR BOLUDECES. Agradece tus dones, DEJA DE LLORAR y juega con las cartas que te tocaron. SALUDOS

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