Ser Multitasking, ¿ventaja o inconveniente?

Tanto empleados como empresarios valoran muy positivamente la habilidad de ser “multitarea”. El empresario quiere que el trabajo salga y que el empleado sea productivo, así que cuantas más tareas realice simultáneamente, mejor. Por otro lado, el empleado vende dicha habilidad a la empresa, y en entrevistas de trabajo, no pierde punto para afirmar que una de sus mejores habilidades es ser multitarea.

Sin embargo, ¿es esta habilidad de realizar dos o más tareas a la vez, una ventaja tanto para empleado como para empresario?

Desde los años 60 que se vienen realizando estudios en relación con esta habilidad y dichos estudios demuestran que ser multitarea, no es precisamente una habilidad tan positiva como creemos.

Lamentablemente, el ritmo de vida de hoy en día nos exige que podamos realizar más de dos cosas a la vez, tanto en el trabajo como en nuestras tareas personales. Date cuenta de que raramente estamos concentrados realizando una sola actividad: comemos mirando la televisión o leyendo el periódico; conducimos mientras hacemos llamadas con el manos libres; cocinamos mientras ponemos lavadoras… A nivel laboral, la cantidad de tareas que realizamos simultáneamente es mucho mayor, si no, reflexiona unos segundos y párate a pensar cuántas cosas haces a la vez durante tu jornada laboral…

Como te comentaba, los estudios realizados al respecto demuestran que la capacidad cerebral de los humanos es limitada, de manera que, cuando realizamos dos o más tareas simultáneamente, nuestra velocidad de reacción disminuye -somos más lentos- y, además, cometemos más errores en las tareas.

En otras palabras, si entendemos nuestra eficiencia como la suma entre la velocidad con la que realizamos una tarea, y el número de errores que cometemos al hacerla, queda demostrado que nuestra eficiencia es mucho menor cuando hacemos dos o más tareas a la vez.

EFICIENCIA= VELOCIDAD + ERROR

A mayor número de tareas que efectuamos a la vez, más tiempo necesitamos para hacerlas, y más errores cometemos.

 

¿Te parece ser multitasking, ahora, una habilidad positiva?

 

 

Continuemos, porque lo mismo sucede cuando alternamos estas tareas. Es decir, aunque no llevemos a cabo las tareas simultáneamente, si no que las alternemos -por ejemplo: mientras contestas un mail, te entra una llamada la cual respondes y, al finalizarla, continúas con ese correo que dejaste a medias-parece que nuestra eficiencia sigue siendo limitada.

Y es que nuestro cerebro necesita un tiempo para refocalizar su atención a aquello que estaba realizando con anterioridad a esa segunda tarea que nos ha “distraído”, hasta el punto de que este tiempo puede incluso doblarse.

En definitiva, la capacidad de nuestro cerebro es limitada, y por más que el ritmo de vida actual nos exija que hay que responder a todo, y lo más rápido posible, debemos aceptar que nuestro cerebro no es una máquina. No somos ordenadores ni, aún, tampoco somos cyborgs. Debemos aceptar que, cuantas más tareas queramos abarcar, más tiempo tardaremos en efectuarlas, y más errores cometeremos.

 

 

¿Qué alternativa tenemos al Multitasking?

Esta es una de las preguntas clave que tratamos de responder en mi Taller de Multitasking para Empresas, y una de las mejores soluciones a la multitarea es aprender a focalizarnos en cada tarea. En otras palabras, la atención plena es una de las herramientas más poderosas que tenemos para hacer frente al multitasking.

Si en lugar de querer abarcar cinco tareas a la vez, aprendemos a poner toda nuestra atención en una sola tarea, de modo que al terminar una, empecemos la siguiente de forma sucesiva, evitando las interrupciones y las distracciones, seríamos mucho más eficientes: seríamos más rápidos y cometeríamos menos errores.

Pero esta solución no es nada fácil: requiere de mucha autodisciplina y mucha organización. Igualmente, lamentablemente no todos los puestos de trabajo o situaciones diarias nos permiten hacer una tarea detrás de otra. Ya estamos metidos dentro de la “rueda del hámster” y, salir de ella, es como querer romper con los esquemas de una sociedad que ha normalizado un ritmo de vida al cual ya nos hemos acostumbrado, por enfermizo que sea.

Aún así, te propongo que trates de aplicar la atención plena, por lo menos, en aquellas tareas que dependan únicamente de ti. Rétate a ti mismo para poner toda tu atención en una sola tarea -por ejemplo: comer sin mirar el móvil ni el periódico, poniendo toda tu atención en la comida y en el acto de comer, esto es, aplicando el mindfuleating– y notarás sus ventajas tanto en tu eficiencia, como en tu satisfacción personal.

 

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Anna Llebaria

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