TRES RAZONES POR LAS QUE EL DÍA DE MI BODA NO FUE EL DÍA MÁS FELIZ DE MI VIDA

¿Sabrías decir cuál es el mejor día de tu vida? Ese día inigualable, único, ese que recuerdas con especial cariño por haber experimentado el mayor grado de felicidad que jamás hayas sentido antes…

Hoy quiero hablaros del mío.

Como sabéis, este 2017 la vida me ha regalado un acontecimiento importante: mi boda. Durante los meses previos al casamiento y cada vez que anunciaba a familia y amigos la buena nueva, me solían asegurar “el día de mi boda fue el día más feliz de mi vida”.

Al ser varias las personas quienes decían tener esa sensación, ese día generó en mí grandes expectativas sobre cómo me sentiría, y si también en mi caso, acabaría convirtiéndose en el mejor día de mi vida…

No fue así. El día de mi boda no fue el día más feliz de mi vida.

El 22 de Septiembre de 2017 me casé. Fue un día mágico, irrepetible, en el que no podría dejar de acumular sensaciones y emociones positivas, una detrás de otra. Y aún hoy al recordarlo, revivo esta sensación de felicidad y me invade la alegría e incluso las ganas de casarme de nuevo.

Ver a toda mi familia y amigos juntos, sabiendo que algunos habían venido de lejos simplemente para compartir este momento a nuestro lado… Me hacía sentir profundamente orgullosa y agradecida de contar con todas y cada una de esas personas.

No podía estar nerviosa, sólo cabía en mí la alegría. Quería abrazarles a todos, besarles a todos, y darles las gracias por estar ahí, por hacerme sentir tan especial y afortunada de contar con ellos en mi vida.

Y aún con todo este amor y alegría en mis venas, sigo sin poder afirmar que el día de mi boda fue el más feliz de mi vida.

Estas son las 3 razones por las que el día de mi boda NO fue el día más feliz de mi vida:

En primer lugar, porque sería injusto darle a ese día la victoria, sería injusto arrebatarle el título a todos esos otros momentos felices que había vivido hasta entonces con cada una de las personas presentes el día de mi boda.

Entrando en la Iglesia, no daba al abasto mirando lado a lado las caras de las personas que han formado parte de mi vida, que han aportado su granito de arena para que yo llegue a ser quien soy hoy. Con cada uno de ellos he compartido una historia única de la que sólo nosotros somos cómplices; una historia que tuvo lugar en otra época, en otro lugar, en otras circunstancias.

Y el hecho de tenerles a todos ellos juntos bajo un mismo techo, por una sola causa, mi causa, no significaba que ese día tuviera que ser mejor que el resto de momentos vividos con anterioridad junto a ellos.

En segundo lugar, hay otro factor por el cual el día de mi boda no fue el más feliz de mi vida y lo que me hace recordar la máxima: “son todos los que están; pero no están todos los que son”.

En otras palabras, el día de mi boda todos los que estaban presentes son amigos, son familia, son los que forman parte de mí. Son todos los que quería que estuvieran. Pero, lamentablemente, no estaban todos los que son parte de mí. Personas que por desgracia ya no están con nosotros en este mundo, y otras que por circunstancias de la vida no pudieron acudir, son aquellas que SON y no pudieron ESTAR y que, por supuesto, echamos de menos.

Y la tercera razón por la cual no considero el día de mi boda el más feliz de mi vida tiene que ver con que en realidad tengo uno favorito, uno que se lleva la palma. Un día que me temo que sí es capaz de desbancar al resto de mejores días de mi vida. O, por lo menos, igualarlo al mejor de los mejores…

Y ése, fue el día en que el hombre al que amo, me pidió matrimonio.

 

Anna Llebaria

Comments:

  • Alexandra

    noviembre 21, 2017 at 10:25 am

    Comparteixo el titular i jo diria que “el día de mi boda no fue el más feliz de mi vida pero sí UNO DE LOS MÁS FELICES”. Sens dubte, és un dia que aporta sensacions mai viscudes però sóc de les que penso que els moments més privats i amb persones individuals, sempre et facilita prestar l’atenció que mereix el moment i viure’l més intensament.
    Enhorabona pel post!

  • Vanessa

    noviembre 21, 2017 at 12:19 pm

    Jo no m’ he casat , però sempre he pensat que donar a un dia concret aquest qualificatiu de ‘millor dia’ és una mica massa. És trair a tots aquells petits i grans moments que donen màgia a la vida. No m’ he casat, però sóc mare i tampoc he dit mai que el dia que va néixer la persona que més estimo en aquest món, fos el millor de la meva vida. Fou un dels millors, més especials i alucinants, però no l ‘únic. Van venir molts moments inoblidable després i els que queden per venir….
    A l ‘ espera del següent post!!

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